PERDÓN POR EL POEMA
Cada mañana lo mismo,
a la hora del café con leche
leo las notícias
y da la sensación de que se repite,
de que ya está todo dicho y escrito
sobre la corrupción y los corruptos.
Permitidme,
yo quisiera añadir algo:
¡IROS A LA MIERDA!
¡A TOMAR POR CULO!
Javier Gm
SIN CONTINENTE NI CONTENIDO
No acaba mi faena mi murmurio (verso de Saloma, Carlos Edmundo de Ory)
miércoles
martes
Lo que quiero decir es que me desnudan
los tartamudeos de las alas de algunos insectos casi transparentes,
frágiles y largas alas que me dejan en pelotas cuando les leo bailar,
me hablan,
llegan a provocarme cianuritis
que es un neologismo que me acabo de inventar
pero que tiene pinta de muy venenoso.
Rico, rico.
Apetecible y todos los sinónimos para ese cimbrear,
munición para las anestesias durante el periodo o no,
de los embarazosempachos de la flacidez del alma.
Y lo mejor de la vista es el revolcón de los torturados;
ahí me verás,
beneficiado de palabras de oro mientras retozo en una gelatina de nubarrones,
tratando de orientarme hacia el norte de la esperanza,
llevándome tres o cuatro zas -llamados hostias vulgarmente-
que me obsequió el imperio de los temblores.
Pero como dije, y sin esperarlo, los insectos llegan,
me reasfaltan la entrada y la salida -es la misma- y hasta los sótanos,
son sabios de Guadianas porque antes que yo,
hicieron terribles inmersiones con la nariz tapada a ver quien aguanta más
y eso se nota desde el otro lado de un teléfono
que está a medio milímetro de sus corazones.
Los insectos llegan y polinizan aunque a esos no les corresponda.
Buenversadores de fondos.
Tinta en la voz.
Voz en la tinta.
Javier Gm
miércoles
¿Habéis observado el plumaje de las gaviotas?
las escamas de la serpiente
la piel tersa de la salamandra
los ojos decaídos del perro abandonado
las gamas de colores de la mariposa
la negrura del astado nacional
las alas de la libélula
la mirada del carnero
los pasos del pingüino
la tristeza del borrico
los colmillos del oso polar
la astucia de la orca
la dentadura sucia del chimpancé
las patas del caballo
el rabo de un cerdo
el pene de un conejo
los pelos rizados y largos de la trompa del elefante
las garras de una leona
la sonrisa del pez payaso
¿habéis reparado en ello?
¿no?
pues todos esos bichos viven en mi casa,
mean,
comen,
hacen "sus necesidades",
se dan un paseo
por vuestros poemas
como si fueran de visita los unos a los otros,
yo creo que hasta meriendan juntos muchos días,
se pelean, unas trifulcas que para qué;
hasta que abro la puerta,
entonces, cuando llego
se quedan quietos
mirándome
junto a un viejo rótulo oxidado
que recogí de la basura
y que reza:
Prohibida la entrada a toda persona ajena.
Les tengo controlados
pero me hago el loco.
Se escapan de vuestros libros...
bestias descontroladas,
¡Alimañas!
¡Sabandijas!
poetas.
Javier Gm
La casa rota
sin razón:
el adversario
el adversario golpea a los tobillos
ADVIERTE
posee el conocimiento esencial
de todas las estancias,
conoce hasta el hueco de la axila
al detalle preciso
JUEGA
FOBIA
enmienda
con un anillo de vapor
y una frágil noción
de los bancos vacíos.
De donde vengo era una casa
de pomos pretéritos,
cuellos de jirafa
y no se sabe de atestados.
La casa rota
hace trizas
el deslumbramiento
de lo soñado.
FOBIA.
Javier Gm
En el mar hay más lágrimas,
allí se hacen ausencias y olvidos,
y por la noche
desde la orilla,
se ve todo negro.
No te cuento
si estás en medio
del océano.
Lo negro es más oscuro aún.
Ya puedes llorar...ya.
Javier Gm
sábado
Tendremos que buscar juntos
todas las borrascas posibles
de ternura,
aspirar los rocíos que queden sueltos,
enarbolar la voz,
fortalecer los pasos,
despeinar la bondad.
Porque llegan
los miserables desordenados
montados en sus caballos y leones,
llegan para beber
de tus lágrimas,
para comerse nuestro aliento
de almendras amargas
que saborean como una fruta dulce.
Tendremos que juntar las manos
y repartirnos la sequedad
y hacer de ella vino,
y otra luz,
otra luz
que les guíe
al cementerio de los odiados,
y que sus almas
mendiguen
pisando nuestros orines.
Tendremos
que hacer algo
que valga la pena.
Otra pena
que no sea este castigo
Javier Gm.
A duras penas
peores alegrías,
parece
que toca meter
y sacar
este año
que se avecina
como un capazo de mocos.
Última noche de diciembre
hundiéndose hacia el fondo,
hacia el fondo
vamos muriéndonos.
Javier Gm
A Rosana Sena, amiga que se descifra, que busca poesía.
Ahora
que merodeas por la poesía
y metes el hocico
en las charcas de azúcar y barro.
Ahora
que el silencio que no acaba
lo hueles con un pico blando
que llevas en el bolso,
como el del ornitorrinco,
ahora
que tocas con la punta de los pezones
el dorado de los cristales,
la morada de la herrumbre
el techo de las mazmorras
el premio gratuíto del verbo deshacer,
ahora mismo
es cuando
has de reclinar la cabeza
alrededor de los besos
que se parezcan a los relojes,
irte
irte
con el tiempo de la sordina
y no creer
que esto es una casa de pirados,
locos,
bacterias que eyaculan en los papeles.
Ahora
es cuando
aprendes a amar.
Casi todos los poemas.
Javier Gm
Ahora
que merodeas por la poesía
y metes el hocico
en las charcas de azúcar y barro.
Ahora
que el silencio que no acaba
lo hueles con un pico blando
que llevas en el bolso,
como el del ornitorrinco,
ahora
que tocas con la punta de los pezones
el dorado de los cristales,
la morada de la herrumbre
el techo de las mazmorras
el premio gratuíto del verbo deshacer,
ahora mismo
es cuando
has de reclinar la cabeza
alrededor de los besos
que se parezcan a los relojes,
irte
irte
con el tiempo de la sordina
y no creer
que esto es una casa de pirados,
locos,
bacterias que eyaculan en los papeles.
Ahora
es cuando
aprendes a amar.
Casi todos los poemas.
Javier Gm
viernes
3 poemas
En esta mirada
sólo queda el asalto
al paisaje fatuo,
ese
que los hijos
tendrán que cambiar
con la voz del huracán,
con los sueños despiertos.
Javier Gm
Duele el terco viaje a la muerte,
duele por la obediencia
por lo mezquino
por la molestia fácil
de los golpes.
A cambio de memoria
entrego silencio
y unos meses de vida inútil.
Borrar el tiempo sometido
para devolverme
a la poesía de la lucha.
Duele menos.
Javier Gm
Nos hemos de ver en el humo,
dentro del humo,
en los celos del anhelo
palpando la culpabilidad
de la desdicha,
invadir con furia
el cadáver del papel verde,
pasto del digno,
y engullirlo,
y que no quede rastro corpóreo
de la mentira del expolio.
Javier Gm
3 poemas
Está todo tan SUCIO
tan absolutamente
SUCIO
que ya no se puede caminar
sin pisar una cagada
o hacerla.
Javier Gm
No se sabe bien
si llorar o mamar,
el caso es
que estamos rodeados.
Javier Gm
Deletrear HERIDA:
Huestes
Engarzados
Roen
Ira
Desde
(la)
Amargura.
Oficio de los meandros.
Javier Gm
3 poemas
Miro las palmas de mis manos
y veo
una víctima
una esquela
una espalda
que apretar fuerte.
Muchas.
Javier Gm
En esta cola,
vivir en ironía.
¿Qué mejor manera
de acabar el espectáculo?
Javier Gm
Miente la cerradura
de la guerra,
mienten los serenos,
mienten
las máquinas
que copian las llaves.
Aquí miente todo dios.
Javier Gm
Miro las palmas de mis manos
y veo
una víctima
una esquela
una espalda
que apretar fuerte.
Muchas.
Javier Gm
En esta cola,
vivir en ironía.
¿Qué mejor manera
de acabar el espectáculo?
Javier Gm
Miente la cerradura
de la guerra,
mienten los serenos,
mienten
las máquinas
que copian las llaves.
Aquí miente todo dios.
Javier Gm
JEFES a Vicent Camps, amic i poeta.
Todos son jefes
todos,
no hay ninguno
que diga que no es jefe,
la ansiedad por ser jefes,
los jefes andan maniatados por la calle,
ya no vale eso de los mandos intermedios
aquí sólo hay jefes
ni sherifs, ni encargados,
ni nada ni nadie que se le aproxime
únicamente vale ser el jefe,
Jefe de área,
Jefe de partida,
Jefe de almacén,
Jefe de la tribu,
Jefe del departamento de lencería,
¿Jefazo?
No,
¿Chupoptero?
No,
¿Dios?
No existe.
¿Trepa?
No,
Sólo jefes, jefes, jefes,
Jefe de cocina,
¿Jefecillo?
Jefe de control
Jefe de división
esos son los jefes máximos
los grandes jefes,
los grandes jefes de los jefes,
el de la división,
el de control,
el Jefe del mundo,
el Jefe supremo del planeta,
aquí todos son jefes,
ninguno que diga que no es jefe,
y mientras el poeta Lizano ve mamíferos
yo veo jefes,
y ninguno,
ninguno,
ni los propios mamíferos,
son los jefes
y menos aún
los dueños,
de sus propias vidas.
Javier Gm
jueves
Cuando llegues al tormento
pon esos ojos
haz esos ojos
embrión de mármol,
caligrafía la dentadura
sonríe
sonríe
sonríe
al tábano
y a las moscas de la carroña,
chilla como un berreo
en el adentro de los cuchillos,
acostumbra esa redondez
hasta que se acaben
todos los cuentos,
todos los bosques calcinados
y vengas
a esta frontera
donde los silbidos
se escuchan
desde el pelaje
de las estrellas.
Javier Gm
Chole. 6
Aprender a escribir,
a leer,
anocheciendo,
al terminar
la jornada de trabajo
de un niño cuya paga
era la entrada al cine
del domingo.
Los anocheceres
junto al viejo maestro
de exilio impuesto,
-los ideales eran la maleta-
encarcelado en la oscura casucha,
apartado de la luz del día;
una ración más
de los que vencieron la guerra.
Con los dedos engarrotados
escribías:
Emigrar.
El maestro encorvado
agilizó tu escritura del camino.
Javier Gm
TEMOR AL AMOR, AMOR AL TEMOR,
¿TEMOR A AMAR? ¿AMAR EL TEMOR?
CLAMOR, TEMER AL AMOR
TEMOR, TEMER, AMOR CON HUMOR
¿AMOR TEME EL TEMA DEL AMOR?
¿TU AMOR TEME SER UN RUMOR?
AMAR ES UN PRIMOR, ¿AMAR ES UN TEMOR MENOR?
TEMA DE TEMBLOR, TEMOR AL DOLOR
¿SE ESCONDE EL AMOR?
¿DÓNDE SE ESCONDE EL TEMOR AL AMOR?
TOME AMOR, TOMAR AMOR SIN PUDOR
¿DAR AMOR SIN SER VENCEDOR?
AMAR POR AMOR ES EL TEMA, NO ES EL TEMA
AMOR QUE SE ESCONDE POR TEMER AL TEMOR.
¿CUANDO SE COME?
¿CÓMO SE COME EL AMOR? ¿Y EL TEMOR?
¿CON UN TENEDOR? ¿COMO UN ROEDOR?
EL TEMIDO AMOR ¿TE COME CON HUMOR?
EL TEMOR SE ESCONDE DEL AMOR
O ¿SOLO ES UN RUMOR?
¿TEMOR A AMAR? ABASTECEDOR
¿AMAR EL TEMOR? AL CONTENEDOR
¿TU AMOR TEME ESE OTRO AMOR?
AMAR POR AMOR, AMAR AL PORTADOR
¿EL PORTADOR ES UN EMBAJADOR? ¿CUANDO SE COME?
COMER AMOR CONOCEDOR DEL TEMOR
¿Y SI EL AMOR ES UN TUMOR CORROEDOR?
¿DONDE SE ESCONDE EL TEMOR AL AMOR?
¿QUIÉN PRACTICA EL AMAR CON AMOR?
¿TÚ? ¿EL IMPONEDOR? EL QUE LUCE EL AMOR TRAIDOR,
TRAEDOR, TRAE, TRAE HUMOR Y AMOR
AMOR A DOS, AMOR A DOS ADO, HAS DADO AMOR,
¿HAS DADO AMOR CON TEMOR?
TEMES EL AMOR QUE HAS DADO
TEMES EL TEMOR DEL AMOR QUE HAS DADO
CONTENIDO, MERECIDO, FLORECIDO, ¿ABORRECIDO?
¿CON QUIÉN HAS TENIDO AMOR CONTENIDO ABORRECIDO?
¿ES ESO AMOR TEMOR? ¿ES UN AMOR QUE HA FALLECIDO?
PON AMOR EN POSICIÓN, NO UN RUMOR, SIN CONTENCIÓN,
SIN TEMOR, ¿ES UN AMOR A DOS? AMORADOS, EN AMORADOS,
LA POSICIÓN ES UN TEMOR ¿QUÉ TEMES?
DIME, ¿QUÉ TEMES? ¿QUE SEA AMOR Y NO TEMOR?
TEMER TEMOR MOR MOR TE MOR TE MORTE
MORTE MUERTE POR AMOR, AMAR A MUERTE
¿CON QUIÉN AMAR A MUERTE? ¿ESTÁS ABORRECIDO?
A MUERTO ACONTECIDO, EL AMOR HUELE A MUERTO CONTENIDO,
¿A QUÉ HUELE EL AMOR? ¿A TEMOR? ¿A COCIDO?
UN AMOR COCIDO HUELO A MUERTO SIN RUBOR.
¿HUELE A POSICIÓN?, PONTE EN POSICIÓN,
PONEROS EN POSICIÓN PARA AMAR,
PARA EL AMOR, PARA OLER A TEMOR,
PARA LA MUERTE PONTE EN POSICIÓN,
¿QUÉ POSICIÓN?
¿LA DEL TEMOR?
¿LA DEL AMOR?
SE ESCONDE LA POSICIÓN, PONTE LA MUERTE
PONTE EN POSICIÓN DE AMOR, AMOR HUELE A TEMOR
TODO HUELE A AMOR CON TEMOR
¿EL AMOR ES LA MUERTE SIN POSICIÓN?
SIN OPOSICIÓN ¿SIN OPOSICIÓN?
EL AMOR, EL AMOR
EL AMOR SIN OPOSICIÓN
Y EL MORIR SIN TEMOR.
Javier Gm
viernes
TRES POEMAS
Las mil y una noches,
las mil y una formas
las mil y una consecuencias
de pasar por el mundo
con las orejas agachadas
como un mamífero herido
que no tiene más remedio
que la opresión
y el miedo.
No son nuestros cuentos.
Javier Gm
Entre un ademán u otro
-he dicho un ademán con d, sin la l-
me quedo con el lenguaje
que regalan los poetas
que viajan por los hielos
y sofocos
de los escritos con puños.
Una forma de amaneramiento
que se titula:
Limpio proceder.
Javier Gm
Aquella era una galerna
o un barco enorme,
lleno de animales
que se salvaron de las lluvias
para que otros animales
-más tarde-
acabasen con los mismos.
La especie dominante
es aterradora
como algunas miradas
de los que combaten y mueren
despavoridos
en la playa de púas del amo,
impura losa
de todos los inocentes.
Aquella nave,
fragancia de palios y cenizas.
Javier Gm
martes
Si cariño, si,
tu competencia está tirando los precios
porque no les entra la clientela,
porque la clientela tampoco llega a final de mes,
porque a tu competencia,
como a ti,
no les concedieron el ICO,
se lo quedaron los bancos para tapar sus cráteres.
Están tirando los precios
porque no pueden pagar el alquiler del bajo,
porque no pueden pagar a las dos empleadas,
porque les han robado, estafado, usurpado
y se sienten indefensos,
maniatados por el sistema,
desorientados,
por eso están tirando los precios
si cariño, si
están tirando los precios
por no tirarse por el precipicio.
Pero tu, aguanta,
no tires nada,
eres más fuerte que los que no ves,
porque eres la dueña de la dignidad,
y de una sonrisa pura
que ya para si quisieran
todos esos necios y ladrones.
Aguanta,
no tires nada cariño,
no tires nada
que los precipicios son muy bellos
y queda mucho,
mucho por compartir,
para compartir.
Javier Gm
miércoles
CHOLE. 5
Cometió
lo que acometen
los niños del hambre.
Los juegos del barro y el agua,
la cera de las velas
y el recuento de boñigas.
Las pedradas a toda visión de gatos,
las piedras, gasones y sarmientos,
los ojos rasgados
del que profana con cara de ángel.
Cometió
lo que dicta la miseria.
Querer a sus padres,
a su hermana,
y alcanzar la pobreza
para poder llegar
algún día
a la más humana perfección.
Javier Gm
domingo
ESTOS TIEMPOS
Cientos de miles
de mujeres y hombres
ejercen la prostitución
de sus cuerpos
de la forma más digna posible.
Cientos de miles
de políticos y banqueros
ejercen la prostitución
del Capital
de la forma más indigna posible.
Estos tiempos
estos últimos tiempos.
Siempre.
Javier Gm
viernes
No puedo empezar de cero
blanca de poros
madre
tengo que seguir susurrándote
el amor es mío
el amor es mío
y golpearte porque...
porque
porque
porque...
¿Por qué?
embriagado me cuentas las noches
y yo sufro en silencio tu aliento
y tu mano
¿por qué?
este caudal de silencios
esta muerte de ocasos.
Mal nacido,
yo no soy tu víctima
no soy tu víctima
¿por qué habría de serlo?.
Vamos mujer
hay que saltar,
hay que asaltar.
Javier Gm
la
POESÍA
no SUFRE
la CRISIS.
TamBIÉN.
TAN bien.
Javier Gm
CHOLE. 4
Llegarían
los mercachifles,
los turroneros,
y la chista.
Cenizas brillando
como flechas clavadas
en el llanto nocturno.
Fiestas que no eran fiestas.
Padre,
Teodoro
llevaba el bar de los Cervera,
y
daba coñac,
anis, cafés,
vermuts,
y alguna latilla.
Tú te ponías el delantal
al minuto de bajar de la camioneta.
Desde la barra
fregando copas
oías los cohetes y las carcasas.
Todo era piedad
y
te imaginabas las cucañas.
Esa noche echaban en el Gran Teatro
"Los mejores años de nuestra vida"
Un turronero te pidió una menta
justo cuando le dabas un beso
a Teodoro.
El privilegio de la pobreza,
los besos.
Javier Gm
CHOLE. 3
El horror de los despertares,
alcohol de quemar
unos tochos ardiendo
poca leche
mucho hambre.
Agua del cantaro,
de la rambla,
de la fuente.
Defecar en el campo
como los animales,
enjabonarse
una vez al mes,
la fiesta del jabón,
como lo desconocido.
¿Qué es el mar?
preguntabas
preguntabas
preguntabas.
Javier Gm
El horror de los despertares,
alcohol de quemar
unos tochos ardiendo
poca leche
mucho hambre.
Agua del cantaro,
de la rambla,
de la fuente.
Defecar en el campo
como los animales,
enjabonarse
una vez al mes,
la fiesta del jabón,
como lo desconocido.
¿Qué es el mar?
preguntabas
preguntabas
preguntabas.
Javier Gm
CHOLE. 2
En un luto profundo,
como la mina de un lapicero
ese que tú fuiste más tarde.
La piel negra, las ropas negras,
las aguas de cristal nieve,
y el rosario de la mano,
un rosario negro
de piedras negras
y una cruz negra,
en unas manos
que humeaban la muerte.
La intrusa paseante,
la muerte
en la casa de los pobres.
Tu padre
murió
violando el recuerdo,
la enfermedad
de la pobreza..
Tus ojos
nunca más
fueron anónimos.
Javier Gm
En un luto profundo,
como la mina de un lapicero
ese que tú fuiste más tarde.
La piel negra, las ropas negras,
las aguas de cristal nieve,
y el rosario de la mano,
un rosario negro
de piedras negras
y una cruz negra,
en unas manos
que humeaban la muerte.
La intrusa paseante,
la muerte
en la casa de los pobres.
Tu padre
murió
violando el recuerdo,
la enfermedad
de la pobreza..
Tus ojos
nunca más
fueron anónimos.
Javier Gm
martes
Nunca pude apuntalar con virutas,
nunca,
en este plano de memorias
mesetas
en esta búsqueda del rescate.
Pero despertaré,
despertaré,
viejo,
Pa,
padre.
Javier Gm
Hueles como el pan
la reverencia
el adiós a un entierro.
Cada día cierras la persiana
de todas las trincheras
burlándote de la cavilación.
Tienes mil trajes de nubes
distintas.
Otra desnudez
y una oscuridad de luz.
Javier Gm
Algún día os conoceré,
ahora solo sois cientos de imágenes
tartamudas y cansinas
bailando en el trono de la mierda;
una animación imposible
que recorre los puertos de un cristal de polvo.
Supongo nuevos retos que parecen miopes,
se me abalanza una ceguera como el hollín.
La borda,
es el mejor lugar para el sacrificio.
Javier Gm
El sopor del miedo
y
apoyar la mano en la lumbre
donde la carne espesa,
luminaria
así la vida se arrastra moribunda
por los picos del bosque.
Erecta la evidencia de la pureza,
es un cansancio
un gesto
un gusto,
lo inconcreto del deseo
los últimos resquicios de los residuos.
Javier Gm
y
apoyar la mano en la lumbre
donde la carne espesa,
luminaria
así la vida se arrastra moribunda
por los picos del bosque.
Erecta la evidencia de la pureza,
es un cansancio
un gesto
un gusto,
lo inconcreto del deseo
los últimos resquicios de los residuos.
Javier Gm
Es cierto que grisea
por no decir: oscurece. (Arturo Borra)
El riesgo del aullido
y las heridas
la salida del vacío.
La merced del ego ya no saluda,
es el espejo.
Cómo negarle ese tesoro
a una lealtad oscura
a una desnutrición
de poemas,
a una inquietud por el deslumbre.
Cómo negarle ese tesoro
al declive de matices desteñidos
cómo despertar del hundimiento
cómo encallar en la huida,
como una sentencia sin labios
como una penumbra en los parpadeos.
Hueco será
en toda celebración.
Javier Gm
lunes
Porque caminamos (para Antonio Martínez i Ferrer, poeta, amigo)
No hay pausa posible
en este silencio en lucha,
no hay pausa posible
para lograr el derribo
de los que viajan en alfombras voladoras,
no hay pausa posible
no
no hay pausa posible
para enderezar los laberintos de los dominados
cortar las alambradas de los siervos
poner palabras barricada contra el Poder,
no hay pausa posible
para gritar por la paz,
contra los amos,
y acoger en el pensamiento a los oprimidos.
No hay pausa,
ni posibilidad
de que nos hagan escupir óxido.
Nosotros caminamos,
sin pausa,
aunque tengamos que apoyarnos
en un humilde bastón.
Javier Gm
No hay pausa posible
en este silencio en lucha,
no hay pausa posible
para lograr el derribo
de los que viajan en alfombras voladoras,
no hay pausa posible
no
no hay pausa posible
para enderezar los laberintos de los dominados
cortar las alambradas de los siervos
poner palabras barricada contra el Poder,
no hay pausa posible
para gritar por la paz,
contra los amos,
y acoger en el pensamiento a los oprimidos.
No hay pausa,
ni posibilidad
de que nos hagan escupir óxido.
Nosotros caminamos,
sin pausa,
aunque tengamos que apoyarnos
en un humilde bastón.
Javier Gm
sábado
(para Pascual y Antonia; de esos que están en vías de extinción)
No nadar para asfixiar la mirada,
bracear como molinos
y recoger vientos de empuje
que laman el polvo
a las campanas,
Toda humildad
oculta una cuenta atrás
para que doblen.
Javier Gm
viernes
CHOLE . 1
La vida es corta , y corta.
En el 39 tenías cinco años de incendios
y el desconocimiento del agua
y del padre.
El frío,
gemía en los huesos,
amargo,
como chupar una piedra
enmudecido,
pan negro.
Javier Gm
lunes
PRIMEROS DÍAS DE FRÍO
Llega el demonio,
Belcebú se cuela por el picaporte de la sombra,
arrastrado como remolino de hojas muertas
a favor de viento y luz.
Cala,
aborda el espacio,
viene a pintar de nuevo la casa
pared a pared
techo a techo de los quemados,
elige para subir a donde no llegan brochas
la escalera de los lóbregos,
escalones con forma de vértigos;
repasa las grietas,
cubre rajas,
todas las mellas,
y mirándome con dulzura y un arqueo de cejas
que deja al descubierto ojos de nubarrones
me pregunta:
¿Vemos la carta de colores?
Yo te recomiendo el negro,
y no hay posible negociación.
Hace un rato que pasó esta zozobra,
una amenaza túnel,
¿dónde quedaba la orilla?
Anidan...
Empollan en los interiores las marcas de Lucifer,
hay opacos que ofrecen un calor
que ni el fuego se atreve.
La duración de los inviernos comienza sin límite.
Ya lo dijo Jenaro Talens: Nunca los cuerpos están solos en su soledad.
Javier Gm
MECE LA POEMA (Para Eddie J. Bermúdez)
En esta pared mece la poema,
dedos ahínco que trabajaron la harina del mismo
en las sierpes de los olvidos
en los desmientos del desequilibrio,
cuando uno
juega a encontrarse en el rojo
rojo
de los sentidos,
blanco del hombre desnudo,
ese placer que no interrumpe la memoria,
aunque se muestre ciega.
La poema mece, quieta,
para olerla.
Y otras poemas
en la librería.
Javier Gm
IDEARIO
Los obispos,
por primera vez
después de la dictadura.
piden el voto
para un ideario de partido
coincidente,
coincidente ¿con qué?
Mal nombre Esperanza
si lo comparas con el ideario,
el ideario que proponía Jesucristo.
Si levantaras la cabeza
y pudieses ver quién milita en tu ejército
aquel que tú llamabas hombres
y ahora son bestias.
Javier Gm
sábado
OTRA CAJA DE MÚSICA
A la misma hora en que se recitaban estos versos:
La luz
como una ancha cinta sucia
entre las puntas del día. (1)
y
Cuando suceda lo imposible
el estallido blanco recorrerá los rostros inflados
Supurará la esperanza del todavía, correremos
la tierra púber del sembrado
Aguardaremos las lentas enfermedades,
Tanto tiempo como sea necesario. (2)
...un hombre desquiciado no se sabe por qué,
mataba en Castellar, pedanía de Valencia
a tres personas, una anciana, un hombre,
y a su hijo, un niño de trece años,
y dejaba malherida a la madre del mismo,
todos ellos vecinos de su mismo bloque de viviendas,
a los que llamó al timbre,
y al abrirle la puerta también le abrieron a la muerte
vestida de negro cuchillo.
Hoy, segundos antes de conocer esta macabra noticia,
acababa de releer a Paul Celan
que escribía:
...la muerte es una flor que brota una sola vez.
Y yo digo, como Celan, que la muerte llena los páramos
del mundo, que cientos de flores brotan cada segundo,
aunque
cada segundo también,
brotan sedientos cardos borriqueros.
La crueldad de la naturaleza.
¿Humana?
Javier Gm
(1) Versos de: La caja de música, Olga Muñoz (Fundación Inquietudes - Asc. Poética Caudal)
(2) Versos de: La ciudad de los gatos, Agustín Linuesa Cáceres (Editorial Cocó)
viernes
Tirado
A seis de Febrero de 1943.
Eulogio Fuentes,
de cuarenta y tres años vecino de Venta del Moro,
ha sido abatido a las 18 horas por hacer caso omiso al Alto
e intentar sacar un arma a la pareja de la Guardia Civil
en el camino de labranza que une el citado municipio
y la aldea de Casas del Rey.
Y así lo hago constar en el correspondiente dictamen
que será enviado a la autoridad superior.
Firmado: el Sargento titular de plaza
en la Casa Cuartel Guardia Civil de Venta del Moro, Valencia.
Un documento invisible.
Eulogio Fuentes recibe flores anónimas cada año desde 1943
en su cruz de hierro oxidada, en el mismo sitio donde le gritaron
¡Alto a la Guardia Civil! varias veces, muchas.
Eulogio Fuentes era un hombre pobre,
que labró ese día desde el amanecer,
para poder llevar una miseria a la casa.
Solo eso.
Atardecía en los márgenes del pueblo,
el sol escondía su presencia,
Eulogio, azada al hombro regresaba
esforzándose en oír lo que en su andar
el campo y lo agreste le regalaban,
sabedor de su inminente sordera
que le iba azotando desde el final de la guerra.
Esa tarde, como en todos los regresos,
Eulogio se centraba en el viento moviendo
la pinada, en sus pisadas de cine mudo,
en el canto que apenas oía de los jilgueros,
cuando se giró al escuchar unas tímidas voces.
Al iniciar el último movimiento de su vida,
el sol provocó un gran reflejo en el astil de la azada,
y uno de los guardias que ya se acercaba,
le disparó un tiro que llevaba la muerte.
Tirado, muerto, tirado en el margen del camino.
Nadie sabe si Eulogio tuvo una sepultura digna,
nadie quiere saberlo.
Y estos días unos amigos han querido recuperar
los archivos del antiguo Cuartel de la Guardia Civil
de Venta del Moro, para documentar la memoria histórica,
sin ánimo de nada,
sin pensar en Eulogio.
y en la Comandancia les han dicho:
"No hay constancia, seguramente los habrán tirado,
seguro, seguro que los habrán tirado"
Javier Gm
A seis de Febrero de 1943.
Eulogio Fuentes,
de cuarenta y tres años vecino de Venta del Moro,
ha sido abatido a las 18 horas por hacer caso omiso al Alto
e intentar sacar un arma a la pareja de la Guardia Civil
en el camino de labranza que une el citado municipio
y la aldea de Casas del Rey.
Y así lo hago constar en el correspondiente dictamen
que será enviado a la autoridad superior.
Firmado: el Sargento titular de plaza
en la Casa Cuartel Guardia Civil de Venta del Moro, Valencia.
Un documento invisible.
Eulogio Fuentes recibe flores anónimas cada año desde 1943
en su cruz de hierro oxidada, en el mismo sitio donde le gritaron
¡Alto a la Guardia Civil! varias veces, muchas.
Eulogio Fuentes era un hombre pobre,
que labró ese día desde el amanecer,
para poder llevar una miseria a la casa.
Solo eso.
Atardecía en los márgenes del pueblo,
el sol escondía su presencia,
Eulogio, azada al hombro regresaba
esforzándose en oír lo que en su andar
el campo y lo agreste le regalaban,
sabedor de su inminente sordera
que le iba azotando desde el final de la guerra.
Esa tarde, como en todos los regresos,
Eulogio se centraba en el viento moviendo
la pinada, en sus pisadas de cine mudo,
en el canto que apenas oía de los jilgueros,
cuando se giró al escuchar unas tímidas voces.
Al iniciar el último movimiento de su vida,
el sol provocó un gran reflejo en el astil de la azada,
y uno de los guardias que ya se acercaba,
le disparó un tiro que llevaba la muerte.
Tirado, muerto, tirado en el margen del camino.
Nadie sabe si Eulogio tuvo una sepultura digna,
nadie quiere saberlo.
Y estos días unos amigos han querido recuperar
los archivos del antiguo Cuartel de la Guardia Civil
de Venta del Moro, para documentar la memoria histórica,
sin ánimo de nada,
sin pensar en Eulogio.
y en la Comandancia les han dicho:
"No hay constancia, seguramente los habrán tirado,
seguro, seguro que los habrán tirado"
Javier Gm
jueves
Sin contar: 585
y después un gesto de sangre desprendida.
Hay oxígeno en los pronuncios.
beso
Javier Gm
miércoles
La memoria: agujero negro
el cuerpo: huir
el amor: el mar
la casa: el viaje
madre: la herida
la familia: el balcón
niño: búsqueda
el hijo: tobogán gelatina
el tiempo: la celda
el grito: lucha
la muerte: el arcén
la vida: conciencia
la conciencia: ¿la utopía?
utopía: la esperanza
¿la esperanza?
Javier Gm
Más de escamas
Chico de escamas,
acaricio tu barba, aprieto tu mejilla desangelada,
la risa de un desierto y el palpito de los ojos niños,
todo te escondes cuando el abismo de los dormidos,
chico de escamas,
acaricio tu barba, aprieto todos los puntos ciegos,
la ofrenda muda de un beso desciende a mis aguas,
todo te das cuando el labio se mece en esta roca,
chico de escamas,
acaricio tu barba, aprieto tu cicatriz transparente
huelo la piel de la queja, lo seco de las salivas
que manas, robín de edad, estatua de las lámparas,
chico de escamas,
acaricio tu cuerpo entero, abrazo el vicio
cada tres montañas, apenas hoy me diviso
ni te desbrozas en la carencia, chico rasgado,
chico de hombre,
acaricio tu madre lejos de sueños, cerca de esperanza,
danzo en las huellas de las quiebras carniceras,
la voz de las preguntas empapadas, tercas,
chico de hambre,
acaricio la sombra caliente, tu vientre, el mío horadado
por el páramo de tus entrañas, niño de agua,
orificio de amor que no le queda otro nómada,
chico, pez,
ninguna es la frontera:
por eso te amo delante,
en la trastienda del escenario.
En el trastero de estas vidas.
Javier Gm
Chico de escamas,
acaricio tu barba, aprieto tu mejilla desangelada,
la risa de un desierto y el palpito de los ojos niños,
todo te escondes cuando el abismo de los dormidos,
chico de escamas,
acaricio tu barba, aprieto todos los puntos ciegos,
la ofrenda muda de un beso desciende a mis aguas,
todo te das cuando el labio se mece en esta roca,
chico de escamas,
acaricio tu barba, aprieto tu cicatriz transparente
huelo la piel de la queja, lo seco de las salivas
que manas, robín de edad, estatua de las lámparas,
chico de escamas,
acaricio tu cuerpo entero, abrazo el vicio
cada tres montañas, apenas hoy me diviso
ni te desbrozas en la carencia, chico rasgado,
chico de hombre,
acaricio tu madre lejos de sueños, cerca de esperanza,
danzo en las huellas de las quiebras carniceras,
la voz de las preguntas empapadas, tercas,
chico de hambre,
acaricio la sombra caliente, tu vientre, el mío horadado
por el páramo de tus entrañas, niño de agua,
orificio de amor que no le queda otro nómada,
chico, pez,
ninguna es la frontera:
por eso te amo delante,
en la trastienda del escenario.
En el trastero de estas vidas.
Javier Gm
Te veo leve,
te siento,
arrancado de aquellas presencias martirio de años.
El vacío es un océano,
todos los poemas una traición al orden.
Te veo pájaro desenjaulado
sin pico
con aguijón,
el hombre espantado, potencia de la fantasía,
te siento
y quedo ignorada en el fondo de una botella verde,
quedo deforme, masticada por la floresta del encanto,
quedo destruida,
si, destruida y alimaña
ocupando esos espacios en el tiempo tintineo,
quedo voraz,
quedo vértigo sano en una casa de hielo que me invento.
Te veo,
leve te siento igual que una canción con colmillos,
el hombre que perdió calle por calle
el hombre de los recuerdos de espuma
el hombre de la compasión granizo, cubierto de babas y ácidos,
maldito seas
hasta que tu palabra se borre como el olvido de la muerte.
Yo,
la piedra de tu bolsillo.
Javier Gm
martes
Una mañana más,
ver esta gran luz de fotogramas y apariencias.
Pasar el dedo al polvo del acontecimiento
y saber que esa brújula tiene muñones.
Un costurón un roto una deshiladura
una muerte vacía
otro asesino que no se derrumba
un clavo punzando los ojos
una horca en la mutación.
Hoy, otro cuervo negro frota con delicadeza
terrible ternura
espalda entrepierna genitales pies
mientras viras
y te conviertes
en asalariado.
Es otro cuerpo cuando amanece.
Javier Gm
ver esta gran luz de fotogramas y apariencias.
Pasar el dedo al polvo del acontecimiento
y saber que esa brújula tiene muñones.
Un costurón un roto una deshiladura
una muerte vacía
otro asesino que no se derrumba
un clavo punzando los ojos
una horca en la mutación.
Hoy, otro cuervo negro frota con delicadeza
terrible ternura
espalda entrepierna genitales pies
mientras viras
y te conviertes
en asalariado.
Es otro cuerpo cuando amanece.
Javier Gm
Digo mierda como podría decir lucha.
Digo lucha como podría escupir mierda.
Esta cría milenaria corre peligro,
hoy
silban los círculos del verdugo
allá
donde los cristales y el acero
escampan al cielo sus vómitos,
refugio de las serpientes.
No eres destino
de sus arrojos
a la basura, su basura.
El citado,
es el único desperdicio.
Javier Gm
Digo lucha como podría escupir mierda.
Esta cría milenaria corre peligro,
hoy
silban los círculos del verdugo
allá
donde los cristales y el acero
escampan al cielo sus vómitos,
refugio de las serpientes.
No eres destino
de sus arrojos
a la basura, su basura.
El citado,
es el único desperdicio.
Javier Gm
lunes
LO PEQUEÑO ES HERMOSO (E. F. Schumacher) Me sosiego por fin...
Fernando Pessoa,
Libro del desasosiego
Bajo de las suelas muero a polvos,
desespero
en el inunde de la alegría,
cuando llego a tus caminos y te piso
polvos,
limadura de arenas, gasones de viña,
tierra de pobres
humilde choza de los honrados honrados,
y un estado; palacio oscuro de los deseos.
Muero a greda, arcilla, campo y, zarpo,
zarpo:
Ah...los rayos del tibio sol que vistes,
los que seguirán iluminando mis muertos,
algo que no se ve, que explica todas las pérdidas;
qué lamento más poniente y esclavo
bello
este pensamiento en el remanso de los temidos andares.
Ah...el tiempo remero arrojando tesoros a la memoria,
chapoteo de niños, balsas de esperanza, ruido de futuro,
sueños de puntillas en los yermos
vacuidad en la edad de la ternura y las nieblas,
eramos jóvenes
y estábamos medio locos.
Ah...el corazón,
que ya no está donde otros entonces,
casa de calle estrecha, rambla en todos los lenguajes,
el corazón
el corazón ¿qué es? ¿un peligro?
una voluntad en tus escasas nieves, un Judas apaleado,
una cucharón de ajoarriero, un damo en el Loreto,
un beso en el encuentro, una reina de labios de invierno,
una música de eficacia, un silencio...
luz
silencio
pecho abierto, mano apretada, el pueblo
el pueblo, el pueblo.
Ah...las huellas lapidarias que dejas, pueblo,
hoy el amor, mañana el olvido,
nunca el olvido,
hoy el amor, mañana nada, nada,
nada el mañana,
más el mañana,
porque lo pequeño es hermoso
hasta el dolor de que no le tengo
porque lo pequeño es hermoso
son solo unos versos
porque lo grande es lo pequeño.
Es el pueblo.
Javier Gm
Fernando Pessoa,
Libro del desasosiego
Bajo de las suelas muero a polvos,
desespero
en el inunde de la alegría,
cuando llego a tus caminos y te piso
polvos,
limadura de arenas, gasones de viña,
tierra de pobres
humilde choza de los honrados honrados,
y un estado; palacio oscuro de los deseos.
Muero a greda, arcilla, campo y, zarpo,
zarpo:
Ah...los rayos del tibio sol que vistes,
los que seguirán iluminando mis muertos,
algo que no se ve, que explica todas las pérdidas;
qué lamento más poniente y esclavo
bello
este pensamiento en el remanso de los temidos andares.
Ah...el tiempo remero arrojando tesoros a la memoria,
chapoteo de niños, balsas de esperanza, ruido de futuro,
sueños de puntillas en los yermos
vacuidad en la edad de la ternura y las nieblas,
eramos jóvenes
y estábamos medio locos.
Ah...el corazón,
que ya no está donde otros entonces,
casa de calle estrecha, rambla en todos los lenguajes,
el corazón
el corazón ¿qué es? ¿un peligro?
una voluntad en tus escasas nieves, un Judas apaleado,
una cucharón de ajoarriero, un damo en el Loreto,
un beso en el encuentro, una reina de labios de invierno,
una música de eficacia, un silencio...
luz
silencio
pecho abierto, mano apretada, el pueblo
el pueblo, el pueblo.
Ah...las huellas lapidarias que dejas, pueblo,
hoy el amor, mañana el olvido,
nunca el olvido,
hoy el amor, mañana nada, nada,
nada el mañana,
más el mañana,
porque lo pequeño es hermoso
hasta el dolor de que no le tengo
porque lo pequeño es hermoso
son solo unos versos
porque lo grande es lo pequeño.
Es el pueblo.
Javier Gm
A un chaval de diecisiete años que,
por ganarse algo dinero para intentar subsistir independiente de sus padres,
hace de juez deportivo -árbitro-
le han insultado
“hijo de puta”
“desgraciado”
“te voy a arrancar la cabeza cuando pites el final”
porque un esférico
objeto circular al que le dan patadas veintidós jóvenes
no se sabe bien
si había traspasado o no la línea de gol en la portería.
Esférico de la disputa discordia
TRESINA DE POLIMERO PARACUATIRIMICUARE SEMPASUCHIL Y PAPALOLITE
componente fiero, destructivo y,
piel
cuero
vaca
un animal muerto, tras otro,
curtido que seca y que cuelga de la rama de un viejo árbol
en el poblado malasio Gaong Pajang de la región de Negeri Sembilan
en la choza maloliente de un pastor anciano que ganará una limosna
por la piel de sus vacas, a la espera que los intermediarios
enviados por Adidas, Nike, Reebook, recojan la mercancía,
sea llevada a los suburbios de la capital Kuala Lumpur
donde hacinados, teñidos de pobreza,
niños de seis a diez años cortan, cosen, moldean,
mezclan con productos químicos altamente nocivos,
y se dejan la vida y los dedos,
la sangre en esta lenta muerte que ordenan padres desconocidos,
amos, y los innombrables anteriormente citados
que pagan cifras astronómicas a Messis y Cristianos
por lucir fotografía en las vallas publicitarias del mundo entero
con esos esféricos, balones, pelotas o sus santos huevos y cojones.
Esta es la alambrada y la niebla de los ciegos.
El sábado pasado
a un chaval de diecisiete años que,
por ganarse algo dinero para intentar subsistir independiente de sus padres,
hace de juez deportivo -árbitro-
le han insultado
“hijo de puta”
“desgraciado”
“te voy a arrancar la cabeza cuando pites el final”
A unos tipos que no pude contarles todo esto
-padres y madres-
y solo puede hacerlo un poema.
A un chaval
que seguirá siendo mi hijo hasta que muera
cruce o no el esférico
la miserable línea de gol.
JAVIER Gm
Ya me ha quedado claro
que
los que saben rascar
con firmeza
son los poetas de verdad.
Ayer lo viví,
rascan
entre lo quemado,
-el infierno-
porque saben que allí
está lo mejor,
toda la sustancia.
Tocando el metal,
en el fondo,
se guarda lo bueno
para iniciar las dentelladas.
Se beben Poemas.
Me fui con esa lección:
Hay que rascar.
Javier Gm
sábado
La esperanza es un paso de cebra
en mitad del desierto.
Dices.
Donde metrópoli apocalipsis,
allí diriges la mirada embetunada y
olvidas
que flores son menos movedizas
si quieres lluvia libre.
Mansedumbre tiene el trazo de un corazón que peligra,
dices,
que solo es invisible el que duerme.
que las viejas alambradas crecen como cardos mal paridos
que las ideas penden de una ceguera epidemia
que mañana las hojas del otoño serán ángeles caídos.
dices mal,
porque tú eres paisaje de esta ladera,
una gracia viscosa de los que tiemblan
por la victoria
el prodigio de la locura
de los que conciben libertad sin gestación.
De cardos
es el perímetro de los pájaros,
canallas.
Nuestra es la interperie,
la seda vieja
que acaricia la esperanza
cuando pisa la arena.
El desierto absurdo,
ese que dices,
no cabe en ningún despertador.
Javier Gm
en mitad del desierto.
Dices.
Donde metrópoli apocalipsis,
allí diriges la mirada embetunada y
olvidas
que flores son menos movedizas
si quieres lluvia libre.
Mansedumbre tiene el trazo de un corazón que peligra,
dices,
que solo es invisible el que duerme.
que las viejas alambradas crecen como cardos mal paridos
que las ideas penden de una ceguera epidemia
que mañana las hojas del otoño serán ángeles caídos.
dices mal,
porque tú eres paisaje de esta ladera,
una gracia viscosa de los que tiemblan
por la victoria
el prodigio de la locura
de los que conciben libertad sin gestación.
De cardos
es el perímetro de los pájaros,
canallas.
Nuestra es la interperie,
la seda vieja
que acaricia la esperanza
cuando pisa la arena.
El desierto absurdo,
ese que dices,
no cabe en ningún despertador.
Javier Gm
lunes
Y si me atas
si
me anudas con un lazo de tinta invisible
por los tobillos
por el corazón
a tus poemas secretos,
a los vinos cautivos de medianoche
al espasmo oscuro de la costumbre
al cuerpo que se apresura al disloque
junto a taninos y llagas,
materia indefensa, horizontal,
primero pezones
vello de celulosa
rostro de animal mitológico,
parecen promesas los jadeos,
llamas al aire
llamaradas y envites
tú
compones un verso a mordiscos
un verso,
un verso.
Y si me atas
a los abrojos de una letra tupida de pinchos,
donde duerme el lecho del anhelo,
y si me...
café,
únicamente pájaros
un verso
cuando ya la calle grita día
un amanezco
con las señales de atadura.
Abre la puerta y,
entra.
Salgo.
Javier Gm
domingo
Pasó la lluvia,
toda,
y tus ojos ríen
tus labios miran
y el silencio juega
en los soles que vistes.
Nada cambia
a pesar de los charcos.
Las letras se encienden.
Javier Gm
martes
Un sarpullido inmediato al cuajo
no es herida cualquiera
remonta
cabalga
por desembocadura de los labios.
Afirmar la realidad.
Fuera de ella
letanía almacena besos,
son penas en rápidos terremotos,
infeliz
contenida es la grabación
de su caja negra.
Nada más adiós que sus pasos
trotes insisto
en este ataque a las puertas
que llevan a Nada.
Y Nada escribe: la óptica conciencia.
Afirmar el mordisco
duele en la realidad.
y vivir bello en la alfombra voladora
es como el timo de la estampita.
Nada.
Javier Gm
lunes
Sin Posada
Sucede como en tus ojos:
llueve a través de la luz. Cecilia (Antonio Gamoneda)
No esperar nada
que no fuese el admiro
convertido en voz ataviada de albero
y un poema vestido de largo.
Ella trajo una mirada cíclope que barría oblicuos,
balanceos en la búsqueda,
calor de endrina mucho más arriba de un altillo.
Es esta la calma del delirio, la tinta
abrevo,
negra,
como las noches malas y
la labor del nervio intranquilo.
Escuecen las quemaduras.
La luz.
Siempre contaré
que hubo un día donde el tímido embabiado
no se arrodilló
a atarle los cordones
a la bota de la poesía.
No se donde venden
herramientas inútiles
para destruir las losas.
(para Cecilia Quílez)
Javier Gm
jueves
Pero bien alto,
que levante la mano, la voz o lo que quiera
muy alto
todo lo alto que pueda
aquel que jamás haya tirado una piedra.
La resistencia se administra y,
la pobreza del grito también.
Piedras quedan.
Javier Gm Chole
lunes
La V 30 atestada
la Plaza de la Reina infestada
el Paseo de Russafa petado
la calle Colón llena de señoras enjoyadas
la Paz huele a turista de sobaco
el Cabanyal solo,
a su lucha,
he aquí uno de los desmemoriados
que escribe con tinta de piedra.
Los bares de mi barrio vacíos y,
yo en vilo
a las siete menos diez de esta tarde
que ya no tiene
por donde sujetarse.
Un crimen,
vamos.
Javier Gm Chole
Esa imaginación borrosa
provocativa
repleta de miedo
que se aproxima
a la supervivencia del olvido,
ésta,
oscuridad sobre tu vientre
madeja
de artificios en el pensar,
voz incompleta
en las dormideras
de las cuevas
ecos
en la visión del terror.
El grito arrasa
por toda desaparición.
Los colores del apocalipsis
son extremos.
Extremadamente hermosos.
Los dioses en los barrancos
son mi curiosidad futura.
Y miedos.
Javier Gm Chole Sept. 2011
provocativa
repleta de miedo
que se aproxima
a la supervivencia del olvido,
ésta,
oscuridad sobre tu vientre
madeja
de artificios en el pensar,
voz incompleta
en las dormideras
de las cuevas
ecos
en la visión del terror.
El grito arrasa
por toda desaparición.
Los colores del apocalipsis
son extremos.
Extremadamente hermosos.
Los dioses en los barrancos
son mi curiosidad futura.
Y miedos.
Javier Gm Chole Sept. 2011
domingo
Lo que parecía una lágrima
es una legaña
que cojes con el índice
la pones en la punta de la lengua
y la escupes
todo lo lejos que puedes.
Tenía sabor a mal sueño.
¿Qué día es hoy?
Ah, ya,
once de septiembre
de dos mil once.
Un día como otro cualquiera
para recordar que no has
de meterte sin permiso
en casa ajena
país ajeno
religión ajena
equipado
con la última tecnología militar.
Tenía sabor a pesadilla.
Javier Gm
es una legaña
que cojes con el índice
la pones en la punta de la lengua
y la escupes
todo lo lejos que puedes.
Tenía sabor a mal sueño.
¿Qué día es hoy?
Ah, ya,
once de septiembre
de dos mil once.
Un día como otro cualquiera
para recordar que no has
de meterte sin permiso
en casa ajena
país ajeno
religión ajena
equipado
con la última tecnología militar.
Tenía sabor a pesadilla.
Javier Gm
lunes
LOS DÍAS ÚNICOS
Ah, la soledad de los días únicos donde el aire es óxido, donde la muerte redondea su caligráfico destajo, noticiero del estío, donde brota el asesino delante del paisaje con una casa dormida.
Ah, la soledad del desdibujo del hombre que descarga/inaugura nuevas palabras desconocidas: orfandad, esperanza, amortajamiento, amotinamiento, balance del silencio en la unicidad de la garantía del que no pueden tocar ni hablar.
Ni ver.
Coronado en su oscuridad el hombre sentado en una mecedora anciana como su prontitud, como su no querencia, sentado ante la infinita vejez del pensamiento Coliniano o Colinario, armónico, plata brillante de la mar Pitiusa que se adora en la lectura isleña del poeta salmantino.
Coronado es un adjetivo amenaza y una verdad.
Las islas del poeta como el hombre mago que conversaba con el agua y la tierra: Elimas en su despoblamiento interno hablaba con montañas y fuentes; como el hombre de la mecedora, misántropo y recluido en el mar de la divagación, en la ternura atroz de la clausura.
Ah, ser visitante del aburrimiento en las horas vacías del reloj carcelario, ser vecino de la libertad, huésped del salivero amargo, espuma de los vasos que han refrescado gaznate y células sin uso; ser apoteósico en el rastro de los huecos del alma, blanco de los tormentos y tormenta de lo blanco: el papel a punto de ser rayado.
Ah, la soledad de un mapa de rutinas que no encuentran salida; tesoros son los laberintos porque sin ellos el poeta no sería hombre, ni poeta, solo sería escombros como son aquellos que dicen ser felices; desgraciados ellos que continúan riendo mientras pasan por su piel las estaciones que les abrasan y menguan en el asqueroso diario de los falsos.
Falso es un adjetivo amenaza y una verdad.
Ah, la fragilidad del amor narcótico en la desierta cavidad del pecho, temible revólver que dispara lápidas cuando no hay donde, ni existe nadie; vacante oquedad cuando el hombre no le piensa: amor lisiado, ángel de gesto raquítico, perro desquiciado que acabas asfixiando con humillación los pasos de la vida del hombre; he aquí tu bravura y rabia ante la madre soledad. Qué pena. Qué creación. Qué engaño.
Son tus babas podridas y tus labios secos los que impregnan de maldad el juicio de estos deseos de incomunicación que el hombre de la mecedora proclama, reclama con el aliento del infierno.
Ah, el placer de lo furtivo que se esconde del cobarde, hombre que escribe bajo la sombra de un tejado repleto de avisperos, descendiendo en picado sin picadura, hasta el poema anuncial del que se rinde, del que llora sin disfraz de cebolla, del hombre sentado en una mecedora sofocada por treinta y ocho grados que invocan a la diosa tortura, del hombre que se lamenta de sí mismo y de sus retinas, bastardos órganos que son la fuente de sus alimentos y de su ceguera.
Ah, la amenaza y la verdad atadas a esta visión sin registro.
Ah, la vida.
La vida y todas las partes de mí que no aprendieron a callar.
Los días únicos.
Javier Gm
Ah, la soledad de los días únicos donde el aire es óxido, donde la muerte redondea su caligráfico destajo, noticiero del estío, donde brota el asesino delante del paisaje con una casa dormida.
Ah, la soledad del desdibujo del hombre que descarga/inaugura nuevas palabras desconocidas: orfandad, esperanza, amortajamiento, amotinamiento, balance del silencio en la unicidad de la garantía del que no pueden tocar ni hablar.
Ni ver.
Coronado en su oscuridad el hombre sentado en una mecedora anciana como su prontitud, como su no querencia, sentado ante la infinita vejez del pensamiento Coliniano o Colinario, armónico, plata brillante de la mar Pitiusa que se adora en la lectura isleña del poeta salmantino.
Coronado es un adjetivo amenaza y una verdad.
Las islas del poeta como el hombre mago que conversaba con el agua y la tierra: Elimas en su despoblamiento interno hablaba con montañas y fuentes; como el hombre de la mecedora, misántropo y recluido en el mar de la divagación, en la ternura atroz de la clausura.
Ah, ser visitante del aburrimiento en las horas vacías del reloj carcelario, ser vecino de la libertad, huésped del salivero amargo, espuma de los vasos que han refrescado gaznate y células sin uso; ser apoteósico en el rastro de los huecos del alma, blanco de los tormentos y tormenta de lo blanco: el papel a punto de ser rayado.
Ah, la soledad de un mapa de rutinas que no encuentran salida; tesoros son los laberintos porque sin ellos el poeta no sería hombre, ni poeta, solo sería escombros como son aquellos que dicen ser felices; desgraciados ellos que continúan riendo mientras pasan por su piel las estaciones que les abrasan y menguan en el asqueroso diario de los falsos.
Falso es un adjetivo amenaza y una verdad.
Ah, la fragilidad del amor narcótico en la desierta cavidad del pecho, temible revólver que dispara lápidas cuando no hay donde, ni existe nadie; vacante oquedad cuando el hombre no le piensa: amor lisiado, ángel de gesto raquítico, perro desquiciado que acabas asfixiando con humillación los pasos de la vida del hombre; he aquí tu bravura y rabia ante la madre soledad. Qué pena. Qué creación. Qué engaño.
Son tus babas podridas y tus labios secos los que impregnan de maldad el juicio de estos deseos de incomunicación que el hombre de la mecedora proclama, reclama con el aliento del infierno.
Ah, el placer de lo furtivo que se esconde del cobarde, hombre que escribe bajo la sombra de un tejado repleto de avisperos, descendiendo en picado sin picadura, hasta el poema anuncial del que se rinde, del que llora sin disfraz de cebolla, del hombre sentado en una mecedora sofocada por treinta y ocho grados que invocan a la diosa tortura, del hombre que se lamenta de sí mismo y de sus retinas, bastardos órganos que son la fuente de sus alimentos y de su ceguera.
Ah, la amenaza y la verdad atadas a esta visión sin registro.
Ah, la vida.
La vida y todas las partes de mí que no aprendieron a callar.
Los días únicos.
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martes
Aquello se llamaba ladrar,
se llama,
ladrar de verdad
sin perros
sin peros
con el olor
de los años
y la falsa
creencia
de la protección
¿de un Rey?:
Essaouira
es otra forma de amar.
Javier Gm
se llama,
ladrar de verdad
sin perros
sin peros
con el olor
de los años
y la falsa
creencia
de la protección
¿de un Rey?:
Essaouira
es otra forma de amar.
Javier Gm
lunes
La persiana pixelada
moteada
troqueles de luz
amanece.
El día -verdugo-
de nuevo
como un ventilador
de adoquines.
Hace calor y frío;
hay barro en la mirada,
Moga es abanico y abrigo:
El día se torna promesa
llueve
entre las manos,
páginas,
volver a ver;
cuando el verdugo parte
y el ventilador
es un electrodoméstico,
amanece
sonámbulo.
Javier Gm
moteada
troqueles de luz
amanece.
El día -verdugo-
de nuevo
como un ventilador
de adoquines.
Hace calor y frío;
hay barro en la mirada,
Moga es abanico y abrigo:
El día se torna promesa
llueve
entre las manos,
páginas,
volver a ver;
cuando el verdugo parte
y el ventilador
es un electrodoméstico,
amanece
sonámbulo.
Javier Gm
Decepción
otra decepción
otra decepción
otra
decepción
crece
y
crece carroña
sarpullidos
(no de amapolas)
en las moquetas
de los despachos
de esos cuyos crímenes
cotidianos
guardan
sin pudor
en los cajones
de sus hermosos
tanatorios.
Cómo me aburren.
Cuanto por gritar.
Javier Gm
otra decepción
otra decepción
otra
decepción
crece
y
crece carroña
sarpullidos
(no de amapolas)
en las moquetas
de los despachos
de esos cuyos crímenes
cotidianos
guardan
sin pudor
en los cajones
de sus hermosos
tanatorios.
Cómo me aburren.
Cuanto por gritar.
Javier Gm
miércoles
Ahora.
Ahora.
Ahora
la necesidad de ser una arista
filo, barrena,
cincel y púa de junco,
arma blanca de la palabra,
ahora
ahora,
ahora
la mitad del mes de mayo
el significado,
la suma y las raíces,
ahora.
Ahora
ser llave rígida de los carceleros
la porra de plastelina de unos niños
el maquillaje de los rebeldes
y todos los pasajeros de la lucha,
silencios comprimidos
ahora no,
ahora sí,
cómplices y eficaces,
manantíos y desagües
equilibrados en la flor de la sonrisa
frecuentes en la capacidad
y en todas las intenciones
ahora
somos un pacto que no miente
somos aún,
aún la urdimbre de la esperanza
somos
somos,
ahora
el arma blanca de la palabra.
Javier Gm
Ahora.
Ahora
la necesidad de ser una arista
filo, barrena,
cincel y púa de junco,
arma blanca de la palabra,
ahora
ahora,
ahora
la mitad del mes de mayo
el significado,
la suma y las raíces,
ahora.
Ahora
ser llave rígida de los carceleros
la porra de plastelina de unos niños
el maquillaje de los rebeldes
y todos los pasajeros de la lucha,
silencios comprimidos
ahora no,
ahora sí,
cómplices y eficaces,
manantíos y desagües
equilibrados en la flor de la sonrisa
frecuentes en la capacidad
y en todas las intenciones
ahora
somos un pacto que no miente
somos aún,
aún la urdimbre de la esperanza
somos
somos,
ahora
el arma blanca de la palabra.
Javier Gm
martes
El regreso,
igual a la botella
con medio dedo de agua.
Sed encarnecida.
Javier Gm (para Raquel Do, Flores para nadie. No más...)
igual a la botella
con medio dedo de agua.
Sed encarnecida.
Javier Gm (para Raquel Do, Flores para nadie. No más...)
viernes
En
los agujeros
taparlos
guardar la memoria
taparlos con maletas en marcha
en los agujeros
amar
deshojar los ojos del amado embarrancar
en los agujeros
abrazar los ahogos
taparlos
como una urna escrutada
en la inclemencia del recuento
prórroga del tiempo calco de la luz, de la luz
consumar la nada
en los agujeros
apelar
a la sonrisa de una sola mueca
taparlos con enjambres y caricias estragos
en los agujeros el gel con tu aroma
y la viscosidad de tu aroma
y los muertos de tu aroma
y los derrumbamientos de tu aroma
escombros taparlos
y guardar la memoria enterrar la nada inhabitable
en los agujeros descifrar el significado de los etcéteras
caricias estragos enjambres ahogos maletas muertos derrumbamientos
calco de la luz
calco
echar de menos lo que no conoces lo que no existe lo que no sabes
lo que no bramas lo infinito lo infinito y su número
lo que no existe viscosidad
lo que no existe tu aroma
lo que no existe
lo que no existe
la luz
calco en los agujeros
lo que no existe la memoria desiertos
taparlos
enterrarlos embarazarlos encabritarlos
en los agujeros vómitos en lo rojo vómitos en las tumbas vómitos
huecos
en los agujeros taparlos
víctimas
víctimas cicatrices tajos muerte muerte víctimas
paréntesis
amar esperanza
hendidura en los agujeros
hendidura costura postura
la luz
tus ojos no taparlos
en estos agujeros
nuestro tiempo
y el cobijo del poema: esperanza
como una urna escrutada
el cobijo
en los agujeros: el poema.
Javier Gm (para los marcianos de Carpe Diem)
los agujeros
taparlos
guardar la memoria
taparlos con maletas en marcha
en los agujeros
amar
deshojar los ojos del amado embarrancar
en los agujeros
abrazar los ahogos
taparlos
como una urna escrutada
en la inclemencia del recuento
prórroga del tiempo calco de la luz, de la luz
consumar la nada
en los agujeros
apelar
a la sonrisa de una sola mueca
taparlos con enjambres y caricias estragos
en los agujeros el gel con tu aroma
y la viscosidad de tu aroma
y los muertos de tu aroma
y los derrumbamientos de tu aroma
escombros taparlos
y guardar la memoria enterrar la nada inhabitable
en los agujeros descifrar el significado de los etcéteras
caricias estragos enjambres ahogos maletas muertos derrumbamientos
calco de la luz
calco
echar de menos lo que no conoces lo que no existe lo que no sabes
lo que no bramas lo infinito lo infinito y su número
lo que no existe viscosidad
lo que no existe tu aroma
lo que no existe
lo que no existe
la luz
calco en los agujeros
lo que no existe la memoria desiertos
taparlos
enterrarlos embarazarlos encabritarlos
en los agujeros vómitos en lo rojo vómitos en las tumbas vómitos
huecos
en los agujeros taparlos
víctimas
víctimas cicatrices tajos muerte muerte víctimas
paréntesis
amar esperanza
hendidura en los agujeros
hendidura costura postura
la luz
tus ojos no taparlos
en estos agujeros
nuestro tiempo
y el cobijo del poema: esperanza
como una urna escrutada
el cobijo
en los agujeros: el poema.
Javier Gm (para los marcianos de Carpe Diem)
lunes
TRES
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
uno,
la pauta numérica del primero, el único, el niño,
el de la mirada y el todo,
desvalidos,
el que ha sido rebeldía inconsciente
en el vientre de la madre;
valor de la soledad, lectura moral.
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
primero,
lo que comienza es una fabula de mejillas sonrosadas
cierre la reja
abra la dudosa nobleza del hombre
comienza, empieza,
partida,
en los espejos la memoria multiplicada en cada giro de cuello
los restos financiados del niño,
ya es niño, huesos estallarán, pez,
grisáceo manto placentero placenta desaparece
él aparece con el recuerdo intacto: la cuerda
cordón
sabed que soy escaso en la mirada: padre, madre
soy escaso
debajo de esta piel la penuria del logro: nacer.
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
el único no pasa la aduana del sudor ni sabe
que hay un mundo ahí,
fuera, afuera
siente labios de goma, el pezón como una gema,
neblinas
sabed que mi lloro es una petición de socorro
no entiendo los gestos
¿qué es el tiempo?
Padre y madre perdidos en bosques de lenguas mojadas,
nadie los encontrará.
Soy polvo.
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
el niño no va más allá, es una canción ansia,
el poderoso animal dentro de la máquina corpórea,
objeto, sujeto, causa,
¿qué música?
Sabed que nos os conozco, reconozco, ceguera,
al otro lado de esta nieve plastelina perfecciono aleteos
y mejoro la baba
todo es despacio,
todo es una pantalla donde veo cabezas que me atacan,
madre
madre,
¡Madre!
No acostumbrado a sentir,
hoy eternamente inquieto, salgo,
salimos de una arcada
como una cucaracha patalea boca arriba antes de su muerte,
hoy eternamente inquieto, te miro,
la miras, nos miramos,
lo que comienza es una fabula
donde dragones y víctimas intercambian el guion,
en algún lugar de la memoria un desenlace,
lectura desleal,
como los brotes encuentran la luz simiente
encuentran
los parpadeos de la contradicción.
¡Madre!
¿a donde me llevas?
allá donde nos asesinen
querido mío, monstruo escamado.
Hemos contenido la respiración
los tres
los tres
tres
valor de la soledad,
un cuerpo imperceptible,
en el silencio de un ojo desustanciado.
Prólogo de la lectura del pez
en los versículos de la carne nacida para el devore.
Javier Gm
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
uno,
la pauta numérica del primero, el único, el niño,
el de la mirada y el todo,
desvalidos,
el que ha sido rebeldía inconsciente
en el vientre de la madre;
valor de la soledad, lectura moral.
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
primero,
lo que comienza es una fabula de mejillas sonrosadas
cierre la reja
abra la dudosa nobleza del hombre
comienza, empieza,
partida,
en los espejos la memoria multiplicada en cada giro de cuello
los restos financiados del niño,
ya es niño, huesos estallarán, pez,
grisáceo manto placentero placenta desaparece
él aparece con el recuerdo intacto: la cuerda
cordón
sabed que soy escaso en la mirada: padre, madre
soy escaso
debajo de esta piel la penuria del logro: nacer.
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
el único no pasa la aduana del sudor ni sabe
que hay un mundo ahí,
fuera, afuera
siente labios de goma, el pezón como una gema,
neblinas
sabed que mi lloro es una petición de socorro
no entiendo los gestos
¿qué es el tiempo?
Padre y madre perdidos en bosques de lenguas mojadas,
nadie los encontrará.
Soy polvo.
No acostumbrado a sentir un cuerpo imperceptible,
el niño no va más allá, es una canción ansia,
el poderoso animal dentro de la máquina corpórea,
objeto, sujeto, causa,
¿qué música?
Sabed que nos os conozco, reconozco, ceguera,
al otro lado de esta nieve plastelina perfecciono aleteos
y mejoro la baba
todo es despacio,
todo es una pantalla donde veo cabezas que me atacan,
madre
madre,
¡Madre!
No acostumbrado a sentir,
hoy eternamente inquieto, salgo,
salimos de una arcada
como una cucaracha patalea boca arriba antes de su muerte,
hoy eternamente inquieto, te miro,
la miras, nos miramos,
lo que comienza es una fabula
donde dragones y víctimas intercambian el guion,
en algún lugar de la memoria un desenlace,
lectura desleal,
como los brotes encuentran la luz simiente
encuentran
los parpadeos de la contradicción.
¡Madre!
¿a donde me llevas?
allá donde nos asesinen
querido mío, monstruo escamado.
Hemos contenido la respiración
los tres
los tres
tres
valor de la soledad,
un cuerpo imperceptible,
en el silencio de un ojo desustanciado.
Prólogo de la lectura del pez
en los versículos de la carne nacida para el devore.
Javier Gm
jueves
Conservación envejecimiento
multitemperatura
lucha habituada en círculos
champú para la sonrisa
pistolas
disparos
palabras que estropean
libran una guerra
metáforas
multitemperatura
por eso lloro
pilares en círculo
te haces invisible
conservación envejecimiento
erección de la sonrisa
un adiós se presenta
balas
ironizan en la carne
guerra
círculos en círculos
toda la saliba es amarga
un adiós te presenta
luz dicen
el secreto guía
sin propinas
te conduce a una tumba de fuego
cenizas.
Comprensión.
Multitemperatura,
erección.
Javier Gm
multitemperatura
lucha habituada en círculos
champú para la sonrisa
pistolas
disparos
palabras que estropean
libran una guerra
metáforas
multitemperatura
por eso lloro
pilares en círculo
te haces invisible
conservación envejecimiento
erección de la sonrisa
un adiós se presenta
balas
ironizan en la carne
guerra
círculos en círculos
toda la saliba es amarga
un adiós te presenta
luz dicen
el secreto guía
sin propinas
te conduce a una tumba de fuego
cenizas.
Comprensión.
Multitemperatura,
erección.
Javier Gm
lunes
No es necesaria la realidad,
está lo que se llama control rutinario
mientras oyes pasar el tiempo.
Oscuridad
risas fugaces.
Siempre lo mismo.
Cada mañana
las preguntas en desconcierto.
Javier Gm
está lo que se llama control rutinario
mientras oyes pasar el tiempo.
Oscuridad
risas fugaces.
Siempre lo mismo.
Cada mañana
las preguntas en desconcierto.
Javier Gm
viernes
La caravana del hambre, versos de la prosperidad.
Hoteles.
Una Lambretta para la amada
Carlton, Inglés, Astoria,
Lapicerín en la travesía de muchacho a hombre,
en la llamada afanosa de ser un alguien
en el oculto pánico de ser un don nadie.
Así lo educaron, en la supervivencia del trabajo
en los andares felinos por los corrillos del amo,
del jefe, de otro jefe, del señor director.
Lapicerín llevaba el pelo corto, negro hollín,
flaco, como su apodo, simpático desde la teta,
guardaba dos camisas blancas y una pajarita
como el que vigila las noches apasionado por su tacto,
un par de pantalones negros
dos de calcetines a juego y mudas de calzoncillos,
calzones que daban miedo frente al espejo oxidado.
Un bocadillo de premio, un “atienda a la señora,
a la marquesa, a la cantante y comparta la propina”
una mentira, un premio falso y un engaño,
“chico, no te preocupes, que esta es tu familia,
y tu vas a ser un hombre de provecho”.
Lapicerín güachete amante
mozo amado por la morena,
la de los ojos umbral y las mejillas cántaro,
abrazado en todas las posiciones del cansancio
“Pepita, te quiero mi vida, mañana trabajo”
Lapicerín acrobático romántico enamorado
“me gustaría tener la vida contigo”
carretera y boca sellada, besos al bies de la memoria,
Lambretta y maleta desnuda, bolsillos de aire,
manos cargadas de interrogantes.
Creer.
La caravana del hambre es la llave de la lucha.
Lo sé.
Lapicerín nunca olvidó sus destinos
ni escondió el sueño, ni asesinó sus pesadillas
ni avergonzó de sus orígenes.
Así lo educaron: “Te quiero Pepita, se de un sitio mi vida,
en Pie de la Cruz...”
Hojas rasgadas por la ferocidad de los calendarios.
Queda el hábito del recuerdo,
un charco de aire inflamado de piedras y renuncias,
lapicero de alegría y angustia
besadas de la mano.
JAVIER Gm Junio 2011
Hoteles.
Una Lambretta para la amada
Carlton, Inglés, Astoria,
Lapicerín en la travesía de muchacho a hombre,
en la llamada afanosa de ser un alguien
en el oculto pánico de ser un don nadie.
Así lo educaron, en la supervivencia del trabajo
en los andares felinos por los corrillos del amo,
del jefe, de otro jefe, del señor director.
Lapicerín llevaba el pelo corto, negro hollín,
flaco, como su apodo, simpático desde la teta,
guardaba dos camisas blancas y una pajarita
como el que vigila las noches apasionado por su tacto,
un par de pantalones negros
dos de calcetines a juego y mudas de calzoncillos,
calzones que daban miedo frente al espejo oxidado.
Un bocadillo de premio, un “atienda a la señora,
a la marquesa, a la cantante y comparta la propina”
una mentira, un premio falso y un engaño,
“chico, no te preocupes, que esta es tu familia,
y tu vas a ser un hombre de provecho”.
Lapicerín güachete amante
mozo amado por la morena,
la de los ojos umbral y las mejillas cántaro,
abrazado en todas las posiciones del cansancio
“Pepita, te quiero mi vida, mañana trabajo”
Lapicerín acrobático romántico enamorado
“me gustaría tener la vida contigo”
carretera y boca sellada, besos al bies de la memoria,
Lambretta y maleta desnuda, bolsillos de aire,
manos cargadas de interrogantes.
Creer.
La caravana del hambre es la llave de la lucha.
Lo sé.
Lapicerín nunca olvidó sus destinos
ni escondió el sueño, ni asesinó sus pesadillas
ni avergonzó de sus orígenes.
Así lo educaron: “Te quiero Pepita, se de un sitio mi vida,
en Pie de la Cruz...”
Hojas rasgadas por la ferocidad de los calendarios.
Queda el hábito del recuerdo,
un charco de aire inflamado de piedras y renuncias,
lapicero de alegría y angustia
besadas de la mano.
JAVIER Gm Junio 2011
jueves
Quiero imaginar a una mujer adulta, de unos setenta y ocho años por ejemplo,tumbada en la cama, desnuda, desparramada, derramada, moviendo sus dedos por los mapas de la piel cansina y mansa, soñando con ese joven circundando, merodeador de sábanas, soñando con un aposento de tentación reencarnada en una diosa que se concentra en lo febril, masculino que se aproxima y la besa, y la maneja y muerde como un tiempo muerde a un espacio vacío, y la abraza, le pone la boca en el pecho y ella bebe de un pezón de espejismos horizontes sin aduanas, y la penetra en un eterno saborear de desconcierto, mente y remonte hacia atrás, nutriente encuentro con el hombre desconocido, barra de barro, dulce sudor, enfermizo reptil que vive en lo oculto de la mujer adulta, pétalo que arde como musgo sin agua.
Éxtasis.
Quiero imaginar a un hombre adulto, de unos setenta y ocho años por ejemplo, tumbado en la cama, desnudo, desparramado, derramado, moviendo sus dedos por los mapas de la piel cansina y mansa, soñando con esa joven circundando, arenas humanas, mujer movediza, estrella traviesa que se mueve por la noche de la piel de arrugas, las canas tempranas, las piernas abiertas esperando la boca plumada de lunas, pugna animal entre dos euforias vagabundas, vuelta de tuerca, en los testículos la saliva de una lengua dibuja un gesto de escarcha; el pájaro femenino es rotundo, es cadena e idioma muy antiguo, soberbio el sueño en cueros, el ave provoca la nevada en los remansos, se encienden los minutos empapados, dos lenguas se saludan, el tacto perturbado, una ola, pájaro de mar asomado a la carroña que inventa el cierre de los ojos ancianos. Blanca estepa.
Éxtasis.
Quiero imaginar a una mujer y a un hombre, adultos, de unos setenta y ocho años por ejemplo, tumbados en la cama, desnudos, desparramados, derramados.
Y que no sea una imaginación.
Éxtasis.
Javier Gm Junio 2011
Éxtasis.
Quiero imaginar a un hombre adulto, de unos setenta y ocho años por ejemplo, tumbado en la cama, desnudo, desparramado, derramado, moviendo sus dedos por los mapas de la piel cansina y mansa, soñando con esa joven circundando, arenas humanas, mujer movediza, estrella traviesa que se mueve por la noche de la piel de arrugas, las canas tempranas, las piernas abiertas esperando la boca plumada de lunas, pugna animal entre dos euforias vagabundas, vuelta de tuerca, en los testículos la saliva de una lengua dibuja un gesto de escarcha; el pájaro femenino es rotundo, es cadena e idioma muy antiguo, soberbio el sueño en cueros, el ave provoca la nevada en los remansos, se encienden los minutos empapados, dos lenguas se saludan, el tacto perturbado, una ola, pájaro de mar asomado a la carroña que inventa el cierre de los ojos ancianos. Blanca estepa.
Éxtasis.
Quiero imaginar a una mujer y a un hombre, adultos, de unos setenta y ocho años por ejemplo, tumbados en la cama, desnudos, desparramados, derramados.
Y que no sea una imaginación.
Éxtasis.
Javier Gm Junio 2011
miércoles
Introducción a El Futuro es de las Tortugas:
Necesito una sabrosa dosis de calma, lentitud, necesito un rato de suicidio, una brizna de stops, necesito amoldarme al minuto, al segundo, ser segundo y andarlo muy despacio, necesito mucha orfandad, bestias que acaricien esta muerte.
Soy aguamanil, soy pena extraña, metáfora desleal, soy una propensión soberbia, dedos cautivadores, estoy en tu cuerpo minotauro, estoy en tu residencia, soy entraña, celo, dardo de plata, venerado veneno, soy la puta que te habita minotauro, piernas de equilibrista, culo de recluta, minotauro deshonesto, jodedor de los jodedores, tiempo intelecto se aproxima cerrado junto al embiste de tu carrera ¡ Verdugo !
Necesito un puente, ¿donde hay un puente, Ángel inocente? y un desenlace, donde puedo encontrar un desenlace, una paciencia, un sorbo de silencio, un relámpago de reojos, necesito la paz desagitada, el mundo en un puño abierto, beber del mundo, arriba y abajo, necesito una espera que termine, un mar calmo, un manojo de caricias, brotes de caricias, un remolino de abrazos adolescentes, necesito, la niñez, la niñez, la niñez observatorio devorante, vigor sin fuerza, una paz preñando a otra paz.
El cielo es negro, ¿era azul, no? cuando era de día ¿no?...
Javier Gm
Necesito una sabrosa dosis de calma, lentitud, necesito un rato de suicidio, una brizna de stops, necesito amoldarme al minuto, al segundo, ser segundo y andarlo muy despacio, necesito mucha orfandad, bestias que acaricien esta muerte.
Soy aguamanil, soy pena extraña, metáfora desleal, soy una propensión soberbia, dedos cautivadores, estoy en tu cuerpo minotauro, estoy en tu residencia, soy entraña, celo, dardo de plata, venerado veneno, soy la puta que te habita minotauro, piernas de equilibrista, culo de recluta, minotauro deshonesto, jodedor de los jodedores, tiempo intelecto se aproxima cerrado junto al embiste de tu carrera ¡ Verdugo !
Necesito un puente, ¿donde hay un puente, Ángel inocente? y un desenlace, donde puedo encontrar un desenlace, una paciencia, un sorbo de silencio, un relámpago de reojos, necesito la paz desagitada, el mundo en un puño abierto, beber del mundo, arriba y abajo, necesito una espera que termine, un mar calmo, un manojo de caricias, brotes de caricias, un remolino de abrazos adolescentes, necesito, la niñez, la niñez, la niñez observatorio devorante, vigor sin fuerza, una paz preñando a otra paz.
El cielo es negro, ¿era azul, no? cuando era de día ¿no?...
Javier Gm
sábado
Agradaria no oblidar
la llum capaç d'esbrinar
la infància
les dentegades del temps.
Pare amb davantal
i corbata negra de cambrer.
Mare gairebé morta
mentre dotzenes de cigales
lluïen sal i planxa
abans de remuntar llengües,
paladars desconeguts.
Sueca és una penombra
i una alegria que brolla
com el que descobreix diamant
en cada record esquerp.
Alentir l'arribada del dolor
llum necessària
al marge de la intensitat
de la pols acumulat.
Sempre la llum encesa
que esquiva el fals orgull
la vanitat de la desmemòria
és un xiquet que bevia aigua
de les mans del iaio
que va desapareixer com un bufit.
Avui queda la sang nova
i escapar pel Passatge de Vallés
burlant la misericòrdia
que respira
en els batecs.
Enfonsament
en la recerca del remuntador,
la llum en els ulls que udolen.
Javier Gm
la llum capaç d'esbrinar
la infància
les dentegades del temps.
Pare amb davantal
i corbata negra de cambrer.
Mare gairebé morta
mentre dotzenes de cigales
lluïen sal i planxa
abans de remuntar llengües,
paladars desconeguts.
Sueca és una penombra
i una alegria que brolla
com el que descobreix diamant
en cada record esquerp.
Alentir l'arribada del dolor
llum necessària
al marge de la intensitat
de la pols acumulat.
Sempre la llum encesa
que esquiva el fals orgull
la vanitat de la desmemòria
és un xiquet que bevia aigua
de les mans del iaio
que va desapareixer com un bufit.
Avui queda la sang nova
i escapar pel Passatge de Vallés
burlant la misericòrdia
que respira
en els batecs.
Enfonsament
en la recerca del remuntador,
la llum en els ulls que udolen.
Javier Gm
Reducido
el conocimiento que acompaña
esta asfixia poética
que nos diluvia,
ceñido
a la destrucción, intentos,
normalidad que no existe.
Pluriempleo del egoísmo.
Sube como un secreto a voces
el desprendimiento transparentemente
opaco
mansedumbre no
en la feria de la voz,
en las primeras lluvias de junio.
El vacío
clavado fulgor en el batallón
de las deserciones.
Hay un muro brillante y aireado
carnoso, rugoso
convertido en el accesorio desnudo
que dilata los instantes donde late
lo invisible.
Lo que está detrás de la incisión.
Saltarlo no aplaza la luz.
Javier Gm
el conocimiento que acompaña
esta asfixia poética
que nos diluvia,
ceñido
a la destrucción, intentos,
normalidad que no existe.
Pluriempleo del egoísmo.
Sube como un secreto a voces
el desprendimiento transparentemente
opaco
mansedumbre no
en la feria de la voz,
en las primeras lluvias de junio.
El vacío
clavado fulgor en el batallón
de las deserciones.
Hay un muro brillante y aireado
carnoso, rugoso
convertido en el accesorio desnudo
que dilata los instantes donde late
lo invisible.
Lo que está detrás de la incisión.
Saltarlo no aplaza la luz.
Javier Gm
martes
Ellos, que desacreditan
ellos que estorban
ellos que lanzan pelotas de goma
(con lo bien que le vendrían a los niños de Haití para sus juegos)
ellos que manipulan nuestros ideales
ellos que se camuflan entre nuestra libertad
ellos son nieve
ellos mis carcajadas
ellos son mi papel del Elefante
ellos son el circulo de mi meada
ellos son lo que se tritura en la depuradora
ellos,
gracias a ellos
el silencio se ha extinguido
y la acción ya no es cosa de los Madelman.
Javier Gm (después de leer Versaborgia)
ellos que estorban
ellos que lanzan pelotas de goma
(con lo bien que le vendrían a los niños de Haití para sus juegos)
ellos que manipulan nuestros ideales
ellos que se camuflan entre nuestra libertad
ellos son nieve
ellos mis carcajadas
ellos son mi papel del Elefante
ellos son el circulo de mi meada
ellos son lo que se tritura en la depuradora
ellos,
gracias a ellos
el silencio se ha extinguido
y la acción ya no es cosa de los Madelman.
Javier Gm (después de leer Versaborgia)
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